viernes, 24 de abril de 2009

Vaya por Dios Hacienda se vuelve a equivocar.

Nos estamos adentrando en esa época del año en la que toca pasar cuentas con el Fisco. Como cada año, desde hace unos pocos, la campaña del impuesto sobre la renta se inicia con el envío de los borradores de declaración confeccionados por Hacienda. Así, como ya viene siendo habitual, tras la llegada de los primeros borradores se disparan las alarmas por los errores que contienen y este año no podía ser una excepción.

Ahora bien esta vez aparecen, de momento, dos tipos de errores. Por un lado uno a favor del contribuyente, y digo esto entre comillas por lo que después les explicaré, que afecta a los que no se pudieron beneficiar el año pasado de la deducción de los famosos 400,00 € con los que graciosamente nos obsequiaron nuestros gobernantes. Y otro en perjuicio del contribuyente pues aplican mal la deducción por adquisición de vivienda habitual, lo que da como resultado una mayor cuota a ingresar.

Así y aunque como les decía un error en el borrador pueda parecer que beneficia al contribuyente de forma que le salga menos a pagar, esto al final siempre se vuelve en su contra, pues aunque el borrador lo redacte la misma Hacienda esta no asume ninguna responsabilidad sobre su corrección, advirtiendo que es quien lo recibe quien debe comprobar su adecuación a su realidad y en caso de no ser así o bien rectificarlo, o bien presentar una declaración tradicional correcta. En caso contrario aquellos que hayan confiado en los conocimientos de la Administración Tributaria pueden recibir, de aquí un tiempo, la desagradable sorpresa de una liquidación complementaria donde Hacienda, ahora sí, les advierta del error cometido y les pida que ingresen la diferencia más, por supuesto, sus correspondientes intereses de demora. Intereses que, por cierto, no abonan respecto de las cantidades que devuelven cuando las han retenido de más.

Por el contrario los errores a favor de Hacienda o no son detectados, cosa que personalmente no creo de una Administración tecnológicamente tan bien dotada, o se consideran que son una graciosa contribución a las arcas publicas, puesto que nunca llega una declaración complementaria a favor del ciudadano en la que se advierta del error cometido y se indique la forma de recuperar el dinero indebidamente abonado.

Lamentablemente las cosas no funcionan así. Por ello cuando un contribuyente detecta que ha pagado de más es este el que ha de instar la devolución mediante el correspondiente procedimiento de devolución de ingresos indebidos, en el que se va a revisar toda su declaración con lupa para ver si tiene razón.

Todo ello evidencia que la relación de los ciudadanos con las Administraciones publicas, y más si cabe con la de Hacienda, no se produce en un plano de igualdad si no de superioridad y sumisión, casi cual vasallaje medieval. De esta forma si es Hacienda la que se equivoca no pasa nada, pero si son los contribuyentes incurren en graves responsabilidades que siempre acaban repercutiendo en su bolsillo.


(Transcripción de la intervención en la sección "la firma" del programa "Gente de la Economía y la Empresa" de Onda Cero Castellón del día 23 de abril de 2008. Para escuchar el programa integro http://www.juancarlosenrique.com/gee.html ).
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