martes, 8 de junio de 2010

El buen y el mal endeudamiento

En el desgobierno en el que estamos inmersos lo último han sido las idas y venidas, vía rectificaciones del BOE, en las limitaciones impuestas por el Gobierno al endeudamiento de los Ayuntamientos.

El endeudamiento como casi todo en la vida, y por lo tanto también en la economía, no es bueno o malo si no que depende del uso o abuso que de él se haga. Así una empresa que se endeuda para realizar más inversiones de las que haría solo con los beneficios que obtiene de su actividad, mejora su rentabilidad siempre que el rendimiento que le de esa inversión sea inferior a los intereses que tiene que pagar por el capital que le han prestado. Así se dice que una empresa con un cierto nivel de endeudamiento que pueda asumir sin problemas será más rentable y crecerá más que otra que no se endeudase nada. A eso se le llama apalancamiento.

Con las Administraciones publicas pasa algo parecido, aunque sus beneficios no se pueden cuantificar de igual forma que en una empresa privada. No es malo que se endeuden siempre que lo sea en un nivel acorde al resto de ingresos que obtienen. El problema es que, al igual que muchas empresas en los últimos años, las Administraciones Publicas se han acostumbrado a financiar sus inversiones endeudándose más de lo que podían asumir, pensándose además que la recaudación que obtenían vía impuestos y tasas no iba a descender nunca. Y ahora que con sus ingresos corrientes no pueden devolver lo que deben y pagar las inversiones que los políticos que las gobiernan comprometieron pretenden seguir endeudándose, sin preocuparles que esas deudas al final las pagamos todos.

Por ello no esta mal que se ponga coto al endeudamiento desbocado de los entes locales. Es cierto que hay ayuntamientos que han gestionado bien sus presupuestos y están poco endeudados, pero por desgracia son los menos. También es cierto que habrá inversiones comprometidas que no se podrán llevar a cabo, pero eso es una consecuencia de promesas no ajustadas a la actual situación económica. Ahora, también es cierto que es un ejercicio de cinismo que el Gobierno, suba los impuestos, limite el endeudamiento de otras administraciones y baje las pensiones, mientras no da muestra alguna de austeridad manteniendo ministerios como el de igualdad, por dar un ejemplo fácil.

(Artículo publicado en el suplemento de empresa del Periódico Mediterráneo del día 30 de mayo de 2010)
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