lunes, 30 de marzo de 2009

El finiquito de la hipoteca

La hipoteca, como garantía del pago del préstamo al que se vincula, hace necesario tasar el inmueble sobre el que se va a constituir, ya que de ello depende la cantidad a prestar por cuanto dicho valor determina en qué medida la entidad financiera se podría resarcir en caso de impago del préstamo.

Sin embargo con el mercado inmobiliario a la baja las entidades financieras no confían en obtener mediante la ejecución hipotecaria la valoración otorgada en su día a efectos de la concesión de la hipoteca que, en muchos casos, ya estaba por encima de la realidad del mercado. Con esa sobrevaloración conseguían más volumen de negocio facilitando al comprador no solo que pagara el precio de la vivienda sino incluso más dinero para otros gastos.

Por ello, en contra de lo que venia siendo habitual, muchas entidades financieras ante el impago del deudor optan por no iniciar procedimientos judiciales para sacar a la venta los inmuebles que tienen hipotecados a su favor, prefiriendo finiquitar el préstamo hipotecario a cambio de que se les entregue el inmueble.

De este modo el banco se queda con la propiedad, no reclamando nada más al deudor hipotecario, puesto que podría ocurrir, y mas hoy en día, como comenté en un articulo anterior, que con la venta del inmueble hipotecado la entidad que concedió el préstamo no cubriera toda la deuda continuando la reclamación contra el resto de bienes del deudor.

Esas valoraciones excesivas facilitaron el ascenso artificioso de los precios de las viviendas, ya que era igual el precio que se pidiera por ellas que casi siempre se encontraba una entidad dispuesta a tasarlas en ese importe o más. Sin embargo, en la actualidad, la desconfianza en el precio futuro de los inmuebles da lugar a la negativa si quiera a estudiar nuevas hipotecas o, en el mejor de los casos, a la concesión de préstamos por unos porcentajes muy bajos de las tasaciones. Con ello se impide que las viviendas que hay en el mercado se vendan, forzando a los vendedores a bajar los precios, generando nuevamente más desconfianza en la adecuación de las tasaciones de los inmuebles que hoy se puedan realizar a su futuro valor, dando lugar a un circulo vicioso de cuyo fin depende en parte la recuperación del mercado inmobiliario.

(Artículo publicado en el periódico Mediterráneo el 29 de marzo de 2009)
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