lunes, 26 de enero de 2009

Consumidores y usuarios, no solo en rebajas.

Estamos en época de rebajas, y como las asociaciones de consumidores repiten todos los años, estas no han de suponer una merma en los derechos del consumidor. Simplemente son un periodo en el que los comerciantes pueden vender los productos de temporada con descuento, sin que ello sea entendido como competencia desleal.

La necesidad de dichas advertencias desaparecería si se permitiera a los comerciantes bajar los precios en cualquier momento de la temporada según sus necesidades, sin tener que esperar a la época de rebajas. De este modo no haría falta hacer advertencia alguna, ya que sería evidente que los derechos de los consumidores serian siempre los mismos.

Pero los derechos de los consumidores y usuarios no se limitan a la época de rebajas, ni a quienes adquieren bienes en el comercio minorista. La Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios considera como tales a todo aquel, persona física o jurídica, que adquiera, utilice o disfrute de bienes, muebles o inmuebles, productos y servicios como destinatarios finales. Exigencia, esta última, que supone que para gozar de tal consideración dichos bienes y servicios no se tienen que haber adquirido para comerciar con ellos, ni para producir otros nuevos. Y ello con independencia de que el vendedor o prestador sea una entidad privada o publica, o incluso de que medie precio.

Aunque parece que ni consumidores, ni administraciones publicas, ni empresas, ni siquiera algunos tribunales, sean conscientes de ello, lo dicho supone que la protección en materia de consumo también es aplicable a las relaciones con las administraciones publicas cuando nos prestan algún servicio, como puede ser el sanitario, o nos entregan algún bien. Igualmente lo es a las relaciones con entidades financieras y aseguradoras, así como con empresas inmobiliarias y automovilísticas, por citar sectores de especial relevancia, ya que sus bienes y servicios tienen mucha importancia, tanto por su coste como por la dependencia que de los mismos tenemos.

(Artículo publicado en el Periódico Mediterráneo del día 26 de enero de 2008)
Publicar un comentario